
El Instituto de Estudios Social Cristianos con el auspicio de la Fundación Konrad Adenauer presenta el libro Política, Economía y Ética del doctor Josef Thesing, que constituye un valioso aporte al pensamiento social cristiano y aborda importantes temas de gran actualidad.
La política es una necesidad para los seres humanos, aunque haya algunos que dicen que no creen en ella. Thesing parte de la idea que todo somos actores políticos, y por lo tanto nadie puede ser indiferente a su ejercicio. El hombre es un ser social por naturaleza y no puede vivir alejado de sus obligaciones políticas. Esa condición también le genera conflictos. Es imposible vivir sin ellos porque la convivencia produce desencuentros inevitables.
He allí una de las razones de ser de la política: solucionar los conflictos que surgen en la vida social, además de organizar la convivencia. Pero para ello es necesario respetar los liderazgos y la estructura social.
El poder se manifiesta como la garantía del orden político. Pero Thesing distingue bien el poder espiritual de donde parte la verdadera autoridad. El poder cultural de quien es reconocido como un referente en su espacio social y el poder político que es el poder que aglutina las capacidades de organización de los líderes.
En la segunda parte desarrolla el tema Economía y Ética, señala que cualquier discurso sobre economía versa sobre la combinación de estos cuatro elementos: orden económico, constitución económica, sistema económico y economía de mercado o economía social de mercado. Pero el punto de partida no debería comprender la economía como un mecanismo para satisfacer solamente las necesidades.
Los hombres son actores económicos. La economía no son cifras solamente, implica el concepto que manejamos sobre el hombre. Es allí donde aparece la dignidad humana como un eje obligatorio a tomar en cuenta en toda consideración económica.
El orden económico puede ser concebido a partir del trabajo a través del dinero. Pero también puede ser concebido a partir del hombre. Si parte de él, debe considerar lo que llamamos hoy la calidad de vida, que implica elementos, como por ejemplo el cuidado de un ambiente saludable. Si tenemos en cuenta esto, podemos comprender por qué una economía planteada desde el hombre puede oponerse a prácticas que incrementarían el dinero, pero afectan la calidad de su vida.
Es aquí donde aparece la ética económica: ella entiende que el hombre vive en una sociedad y está determinado por la interacción. La ética de la empresa debe estar subordinada a la ética de las virtudes. Finalmente, concluye, que el concepto directriz que debe guiar la ética económica es la dignidad del hombre.
En la tercera parte aborda el tema de Democracia, Estado y religión. Es de precisar que la mejor definición de democracia la dio quizá Abraham Lincoln “Es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. En realidad más que una forma de gobierno, es una forma de vida. Es una manera de organizarse en la sociedad. La democracia necesita demócratas y esta condición se aprende desde las raíces históricas de un pueblo.
Todo pueblo que pretenda ser demócrata requiere consensos al menos, dice Thesing,, sobre cuatro puntos fundamentales:
- Los valores sobre los que nos basamos.
- El sistema de confianza en nuestras instituciones.
- Las reglas de juego que debemos respetar.
- Las reglas que se siguen para tomar todas las decisiones.
Un gobernante demócrata no tiene que tomar a cada instante decisiones, sino simplemente aplicar las normas que ya están establecidas. En ese sentido un pueblo será más democrático cuanto menos margen de decisión personal tengan los gobernantes.
Los Estados que quieran ser democráticos deben ordenar así sus sociedades y hacer cumplir las leyes. En algunos casos usando la fuerza, de la que debe tener el monopolio.
La Religión no está vinculada solamente a la creencia en un Dios, sino a la “religación” del ser humano con la vida y con todo aquello que puede definir como “mundo de sentido”. Allí están los demás, allí está la comunidad humana del presente y del pasado; allí está el mundo natural y todo lo que puede darle algún significado. Esta es una consideración que debemos tomar en cuenta cuando hablamos de “Estados seculares”. ¿Es posible un Estado secular que respete la religión? O más bien a las personas que se identifican como “religiosos” en la medida en que se consideran participantes de una religión. Thesing parece postular que es posible pensar en ello, incluso en Estados neutrales como Estados, pero que respeten las opciones personales y alimenten la búsqueda de sentido de sus ciudadanos.
El IESC tiene como principal objetivo la formación y difusión del pensamiento social de la Iglesia y el pensamiento social cristiano para contribuir a dar a conocer los grandes principios del Humanismo Cristiano y sirvan de orientación a todos aquellos que tienen una actuación en el quehacer de la vida pública de la sociedad, de esa manera la presente edición contribuirá a este propósito.
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