
Globalización, interdependencia e integración. Existe un uso generalizado, casi un abuso de estos tres conceptos y una marcada tendencia a asociarlos, vincularlos e incluso confundirlos. Hoy en día, ningún análisis ni discurso puede prescindir del término globalización como marco indiscutible de todos los hechos que se producen en el nuevo orden internacional. Sin embargo, se trata de un proceso cuyo origen, definición y bondades siguen siendo motivo de discusión. A la interdependencia se le toma como una situación connatutral entre los actores internacionales, sin distinguir grados y alcances de dicho contexto y a la integración como un proceso imprescindible y gradual para adecuarse a los tiempos sin reconocerse muchas veces, los niveles de discrecionalidad que existen para adoptarla o no, así como sus formas posible y diversas.
Es frecuente escuchar que la globalización es un proceso sin retroceso y que "aislarse" entendido como no integrarse con otras sociedades, significaría marginación y por lo tanto, perjuicio y no gozar de sus beneficios.
Muchas veces se confunde incluso interdependencia con globalización, utilizando ambos términos indistintamente, como si fueran sinónimos.
Por ello, para comprender mejor la vinculación entre estos tres conceptos consideramos necesario primero abordar las definiciones y reseñar los debates que en torno a ellos se han elaborado. Luego, distinguir sus alcances y limitaciones para contribuir a una mejor comprensión de la dinámica que desarrollan y analizar los márgenes de decisión que los distintos actores involucrados, principalmente los Estados Nación, manejarían en ese contexto.
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